El Amor y la Felicidad en el Matrimonio - Principios Bíblicos que lo Fortalecen

 

Matrimonio feliz

Introducción

La búsqueda de la felicidad es una de las aspiraciones más profundas del ser humano. Nos esforzamos por encontrar la felicidad en diferentes áreas: familia, amigos, trabajo y relaciones. En el matrimonio, esta búsqueda de felicidad se convierte en uno de los objetivos principales, ya que las personas se unen para construir una vida feliz, juntos.

Sin embargo, no todos los matrimonios se construyen sobre bases sólidas de amor y felicidad. En este artículo, exploraremos principios bíblicos que nos enseñan cómo fundamentar el amor y la felicidad en el matrimonio, tomando como base un hermoso pasaje del libro de Cantares.

1. Amor y Felicidad Requieren Decisión

En Cantares 3:6-11, se describe un cortejo de bodas y se narra la majestuosa caravana que acompaña al rey Salomón en su día de desposorio. La celebración, los detalles y la dedicación en los preparativos revelan la importancia de la ocasión.

El amor verdadero y la felicidad en el matrimonio comienzan con una decisión sincera de vivir en unión y compromiso. La pareja debe tener el firme deseo de construir una vida juntos, basada en el amor y en el propósito de agradar a Dios. La decisión sincera es el primer paso para un matrimonio feliz y duradero.

2. Amor y Felicidad Requieren Esfuerzo

Cantares 3:6-10 destaca la elaboración cuidadosa de los aromas y adornos que rodeaban el cortejo, simbolizando el tiempo y el esfuerzo invertidos en la preparación del evento.

En el matrimonio, el esfuerzo es esencial para mantener el amor y la felicidad. Este esfuerzo se traduce en:

- Lenguaje cariñoso: Expresiones de afecto que refuercen la unión.

- Acciones amables y apoyo mutuo: Demostrar cuidado y atención a las necesidades del otro.

- Tiempo de calidad y actividades compartidas: Espacios para disfrutar juntos y fortalecer la relación.

Al igual que los preparativos detallados del cortejo de bodas, la relación matrimonial necesita cuidado continuo para evitar la rutina, la distancia emocional y los conflictos. El amor en el matrimonio florece con dedicación y esmero.

3. Amor y Felicidad Requieren Cuidados

En Cantares 3:7-8, se describe a los guardias valientes que rodeaban la carroza de Salomón, protegiendo la litera del rey con armas en mano. Estos guardias simbolizan el cuidado necesario para proteger el matrimonio y la familia de amenazas externas.

Hoy, los matrimonios enfrentan muchos desafíos: la infidelidad, las malas influencias, el abuso de la tecnología, y otras distracciones que pueden debilitar la relación. Es vital proteger el matrimonio y establecer límites conscientes para evitar que estas influencias afecten la unión.

Para cuidar el matrimonio, es necesario establecer una vigilancia constante, recordando que una relación basada en el amor requiere compromiso y cuidado en cada aspecto de la vida cotidiana.

4. Amor y Felicidad Requieren Bases Firmes

Cantares 3:10 menciona materiales preciosos como columnas de plata y respaldo de oro que fortalecen la carroza de Salomón. Estos detalles representan la importancia de construir el matrimonio sobre bases sólidas y duraderas.

Un matrimonio basado en la atracción física o en el interés económico es frágil y vulnerable. Sin embargo, cuando la relación se fundamenta en Dios y en los principios bíblicos, adquiere fuerza y estabilidad. Las bases firmes en el matrimonio incluyen:

- Paciencia: Representada por la plata, es una virtud que permite amar incluso cuando las circunstancias son difíciles. La paciencia nos ayuda a comprender al otro y a perdonar.

- Benignidad: Representada por el oro, implica buscar el bienestar del otro y poner el amor por encima de las diferencias.

Un matrimonio que busca sostenerse en estas bases espirituales encuentra una fuente de amor y felicidad que perdura.

Conclusión

El pasaje de Cantares 3 es una rica ilustración del amor y la felicidad en el matrimonio, que refleja la unión entre Cristo y Su Iglesia.

En 2 Corintios 11:2-3, el apóstol Pablo compara la relación del creyente con Cristo como la unión entre esposo y esposa, y exhorta a los cristianos a vivir en fidelidad.

De la misma forma que se requiere decisión, esfuerzo, cuidado y bases firmes en el matrimonio, nuestra relación con Cristo demanda un compromiso fiel y constante.

Al igual que un matrimonio sólido se construye sobre el amor y la felicidad, nuestra vida cristiana se fortalece cuando amamos a Dios y permanecemos unidos a Él.