Introducción
A lo largo de la Biblia, vemos cómo
Dios llamó a diversos hombres y mujeres para cumplir misiones especiales. Jacob,
uno de los patriarcas, estableció las doce tribus, Moisés lideró al pueblo de
Israel hacia la libertad, Samuel restauró la comunión espiritual de Israel con
Dios. Y, aunque no todos fuimos llamados a ser grandes líderes o misioneros,
todos tenemos un propósito en Cristo.
Sin embargo, la mayoría de nosotros
lleva una vida común, dedicada al trabajo, la familia y otras responsabilidades
cotidianas. En este contexto, vemos una enseñanza invaluable en la historia de
Marta, quien recibió una llamada de atención de Jesús respecto a sus
prioridades.
A diferencia de sus hermanos, Lázaro y
María, quienes tuvieron momentos de gran impacto con Cristo (Lázaro fue
resucitado y María ungió sus pies con perfume), Marta no es recordada por
grandes eventos. En cambio, se destaca por una interacción significativa con
Jesús que revela la importancia de organizar nuestras prioridades y colocar la
comunión con Dios en primer lugar.
1. Compromiso sin
entendimiento
En Lucas
10:41-42, Jesús llama la atención de Marta de manera amorosa, instándola
a detener su afán y a reflexionar sobre lo que realmente importa en la vida.
Marta estaba ocupada en preparativos y tareas necesarias, pero, en su ansiedad,
perdió de vista el propósito de la visita de Jesús: pasar tiempo con ella y su
familia.
Organizar nuestras prioridades parece
sencillo, pero es uno de los desafíos más complejos de la vida cristiana.
Muchas veces, en lugar de fortalecer nuestra relación con Dios, dejamos que
nuestras responsabilidades diarias ocupen el lugar central. Al igual que Marta,
podemos encontrarnos distraídos, inquietos y, en última instancia,
insatisfechos, olvidando que el propósito de Dios es mucho más profundo que
nuestras tareas.
2. Confianza sin Anhelo
Lucas 10:38
menciona cómo Marta recibió a Jesús en su casa, un detalle importante que
demuestra que ella confiaba en Él y lo consideraba alguien muy especial. Sabía
quién era Jesús, incluso afirmó su fe en Él como el Hijo de Dios en Juan 11:27. Sin embargo, Marta cayó en una trampa
común: en su deseo de servir a Jesús, olvidó la importancia de estar con Él, de
escuchar sus palabras y aprender.
Muchos cristianos caemos en esta misma
actitud. Anhelamos conocer a Dios más profundamente, pero nuestras acciones a
veces reflejan que nuestro tiempo y energías están ocupados en otras cosas. Si
decimos que confiamos en Él, debemos hacer de pasar tiempo con Cristo una
prioridad.
3. Conocimiento sin
Aceptación
En Lucas
10:40, Marta se acerca a Jesús y le dice: “¿No te importa que mi hermana
me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.” Su pregunta y su queja sugieren
una duda sobre el entendimiento de Jesús, como si Él no supiera todo lo que
estaba sucediendo.
Más adelante, en Juan 11:21, vemos que Marta sigue luchando con su
fe, cuando cuestiona a Jesús sobre la muerte de su hermano Lázaro. Su diálogo
revela que, aunque confiaba en Cristo, aún le costaba aceptar completamente su
voluntad y creer en la promesa de la resurrección. Esta interacción es una
advertencia para todos nosotros: nuestras oraciones y deseos deben estar en
armonía con la voluntad de Dios, sin imponerle nuestras expectativas.
4. Comunión sin
Prioridad
Lucas 10:40
menciona que Marta “se preocupaba con muchos quehaceres”. Aunque servir no es
malo, ella permitía que estas actividades le impidieran disfrutar de la
comunión con Cristo. Mientras tanto, su hermana María se sentó a los pies del
Señor, escuchando con atención.
Es común que, en eventos de la
iglesia, algunos miembros se ocupen tanto en preparar detalles y servir que
pierden el tiempo de adoración y enseñanza. Jesús responde a Marta con amor,
mostrándole la raíz de su error: “Estás afanada y turbada con muchas cosas.” Lo
primero debe ser nuestra relación con Dios, no nuestras preocupaciones por el
servicio.
Jesús también le ofrece a Marta una
solución: establecer prioridades que pongan a Dios en el centro. De haberse
sentado también a los pies de Jesús, Marta habría recibido su enseñanza sin
dejarse llevar por la ansiedad de sus tareas.
Conclusión
La corrección de Jesús a Marta no fue
por falta de fe ni por pecado, sino una amorosa invitación a reorganizar sus
prioridades. Más adelante, en Juan 12:1-3,
Marta sirve nuevamente a la mesa mientras su hermana adora a Jesús. Esta vez,
sin queja alguna, reflejando un corazón transformado por su interacción con
Cristo.
Hoy, Jesús también nos invita a
detenernos en nuestros afanes y a revisar nuestras prioridades. Si colocamos el
tiempo de comunión con Dios en el centro de nuestra vida, todas las demás áreas
encontrarán su lugar. La vida moderna nos presenta muchas distracciones, pero lo
eterno siempre debe ser lo primero. Pasar tiempo con Cristo no es solo valioso;
es esencial para una vida plena.
