Respuestas sabias a los provocadores

 


Introducción

Durante todo su ministerio terrenal, Jesús enfrentó constantemente a sus acosadores, fariseos, escribas, sacerdotes, ancianos del pueblo, gobernantes extranjeros, etc.

¿Cómo reaccionamos los cristianos ante aquellos que nos acosan, nos provocan, nos quieren hacer caer? 

Lectura

Mat 22:15-22 Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra. Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres. Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no? Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. Entonces les dijo: ¿De quién es esta imagen, y la inscripción? Le dijeron: De César. Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Oyendo esto, se maravillaron, y dejándole, se fueron.
El objetivo de los Fariseos y Herodianos era simplemente hacerle caer; pretendían que dijera alguna palabra equivocada para sacarlo de "circulación", es decir fuera del alcance de la gente. Desde que Jesús empezó a tener miles de seguidores, los religiosos tuvieron una terrible envidia y buscaban destruirle.
Supuestamente vigilaban el cumplimiento de la ley religiosa, supuestamente estaban siendo estrictos con los mandatos judíos, supuestamente se preocupaban de que Jesús ofendía a Dios; pero en este caso, no había ningún mandato de por medio, simplemente buscaron alguna causa que lo dejara en mal con los romanos para que ellos lo juzgaran y condenaran por un delito contra Roma.
Jesús, por supuesto, sabía la trampa. Su respuesta fue dura y clara "¿Por qué me tentáis, hipócritas?" Y resolvió la situación de una forma que hasta el día de hoy es muy famosa "al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". La gente usa esa frase para resolver asuntos que tengan que ver con: Cómo nos repartimos algo, De quién es la responsabilidad, a quién le toca el premio, etc. Pero, ¿Qué podemos aprender los cristianos de la forma en que respondió el Sr. Jesús? ¿Cómo debemos reaccionar ante semejante situación?
Vamos a reflexionar sobre el motivo principal con el que querían hacer caer a Jesús: ¿Debemos obedecer las leyes de gente que está en contra de Dios?, ¿Debemos pagar tributo a quien rechaza a Dios?, ¿Debemos dedicar solo a Dios nuestro dinero?
Recordemos el caso extremo de esas sectas que están en rebelión contra los actos cívicos o el respeto a autoridades escolares y de gobierno. ¿Podríamos decir que nosotros somos respetuosos?


1. No hay orden de Dios para oponerse al gobierno.

La respuesta del Sr. Jesús en este caso, y durante toda su misión en la Tierra, no fue quitar el yugo romano. No organizó una revuelta, no animó a que pelearan y se liberaran del gobierno opresor de Roma. Por eso muchos no entendieron el mensaje de salvación, porque consideraban que era algo político, religioso, económico. (Eso querían las autoridades judías, un Mesías guerrero y libertador)

La reacción de Cristo los dejó maravillados porque no respondió con nacionalismo, con fervor judío, simplemente respondió sobre el tributo y no tocó el tema de la injusticia del yugo romano.

¿Qué instrucción tenemos los cristianos ante gobiernos corruptos?

Romanos 13:1-2 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

1Timoteo 2:1-3 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador.

Tito 3:1-2 Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.

Muchos cristianos creen que es bueno criticar al gobierno, hacer pública una rebelión contra autoridades, despreciar a los corruptos que tienen autoridad. Pero Dios nos ordena todo lo contrario. Lo vemos en el ejemplo de Cristo, quien nunca se opuso a la injusticia romana y lo confirmamos con las enseñanzas de Pablo.

2. No hay orden de Dios para dejar de pagar impuestos

Tampoco el Sr. Jesús se enojó por el pago de tributo, aunque le parecía injusto.

Mateo 17:24-27 Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? El dijo: Sí. Y al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos, o de los extraños? Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos. Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti.

Muchos cristianos creen que es bueno hacer trampas con los impuestos, no pagar contribuciones y derechos porque consideran que los gobernantes son ladrones, pero el Sr. Jesús dijo que pagaran al gobierno lo que le corresponde, sin importar si es justo o injusto. A Dios le tocará juzgar. Nosotros, dando testimonio, tenemos que cumplir con las leyes.

Romanos 13:5-7 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

3. No hay orden de Dios para cambiar las prioridades

La mayoría se concentra en “dad al César lo que es del César”, es decir, se discute sobre la autoridad y sobre los impuestos, pero prácticamente todos se olvidan de la segunda parte “a Dios lo que es de Dios”: De la misma manera que Cristo dio ejemplo de sujeción a la autoridad y tributos humanos, también respondió que hay una prioridad para con Dios. Que hay un pago, un tributo, una honra que debemos dar a Dios.

Debemos cumplir con obligaciones civiles, pero también con todo lo necesario para agradar a Dios. Y esta es la principal enseñanza que les dio Cristo: Dejen de ocuparse de discusiones sobre asuntos terrenales, eso es secundario, cumplan y ya. Ocúpense de agradar a Dios, eso es lo más importante.

Conclusión

Toda la Biblia habla de la honra y obediencia que Dios merece, pero el cristiano muchas veces se concentra en asuntos triviales. Demos a Dios lo que es de Dios. El tiempo, el dinero, la dedicación, el esfuerzo y todo lo necesario para honrarle.  Así aprenderemos a ser cada vez más sabios, así aprenderemos a reaccionar ante un mundo corrupto que está en contra de los cristianos, Así aprenderemos a seguir el ejemplo de Cristo.