La historia y propósito de la Iglesia de Cristo

 


Introducción 

El plan de Dios fue preparar una iglesia para Cristo, es decir, un pueblo redimido por su sangre, la asamblea de creyentes llamados a salir del sistema mundial. 

Dios fue anunciando por sus profetas que formaría la Iglesia. Israel siempre consideró que al ser el pueblo elegido por Dios, en ellos se cumpliría lo que estaba profetizado, pero Dios tenía otro plan, iba a formar un pueblo con gente proveniente de todas las naciones. 

¿Cuándo tendrían cumplimiento las visiones alegóricas y profética que tanto se anunciaban en el Antiguo Testamento? A partir de que Cristo terminara su obra; con su muerte, resurrección y ascensión al Padre, empezó el periodo de la Gracia y también el tiempo de la formación y preparación de la Iglesia, hasta que Cristo regrese por ella. 

La Biblia, en el Nuevo Testamento, nos muestra a la Iglesia de dos formas: 

Una visión histórica 

Mateo 16:13-18 

Las alegorías y las profecías en el Antiguo Testamento, iban anunciando el plan de Dios para formar la iglesia, pero cuando Cristo declaró esto que leímos en el Evangelio según Mateo, por fin es revelado el tiempo y el medio por el cual empezaría la historia de la iglesia. 

Cristo eligió a 12 hombres como discípulos, para enseñarles durante un tiempo la verdadera interpretación de las Escrituras. Les mostró cómo debía vivir el creyente en Dios, y sobre todo, los fue preparando para que más adelante, fueran testigos del cumplimiento de todas las profecías sobre el Mesías. Aquí se los dice claramente: “no te los reveló carne ni sangre (ninguna persona) sino Dios. 

Pero como siempre sucede, aquella verdad sublime fue contaminada por los seres humanos, que dirigidos también por la mentira del enemigo, torcieron las palabras de Cristo para hacer creer que el fundamento de la Iglesia es un hombre, y después establecieron sucesores, a los cuales siguen honrando, generación tras generación. 

¿Cuál es la base de la Iglesia? Aquí lo dice claramente el Señor Jesús: "Sobre esta roca", es decir sobre la verdad fundamental que dijo Pedro, sobre la verdad inamovible que Dios mismo le reveló a Pedro en ese momento “Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente”.

La conversación empezó en el versículo 13 con la pregunta: "¿Quién dicen los hombres que es Cristo?" Y, como es de esperarse, las respuestas de la gente estaban basadas en lo que vieron hacer a Juan el Bautista, o lo que les contaron sobre la vida de Elías, Jeremías o algunos otros profetas, y tal vez los mismos discípulos no comprendían aún quién era su Maestro. Pero cuando Cristo les pregunta: "¿Ustedes quien dicen que soy?" Es cuando terminan las confusiones y Dios revela la verdad eterna, con la figura de una roca, que permanece firme por los siglos.

Esa es la visión histórica de la Iglesia, y nos enseña que Cristo, en su obra como Mesías, entregando su vida, derramando su sangre; "para que todo aquel que cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna". Cristo es el fundamento, de la Iglesia. Si alguien quiere poner como base de la Iglesia a Pedro, o alguna otra persona, o a alguna otra cosa, estará viviendo y confiando en una terrible mentira. 

La visión histórica de la Iglesia empezó a cumplirse cuando Cristo ascendió al cielo, y se sigue escribiendo hasta nuestros días. Cristo dio una misión a sus 11 discípulos: Mateo 28:18-20, les dijo que esperasen a la llegada del Espíritu Santo para empezar esta obra: Hechos 1:4-5. Al cumplirse esto (Hechos capítulo 2), la iglesia local empezó a formarse y expandirse a muchos otros lugares, al principio solo israelitas, pero después el Señor usa a Pedro, y después a Pablo, para revelar que la Iglesia sería también formada por gente de otras naciones (Hechos capítulos 9 y 10) y así sigue la historia hasta hoy. 

Al permanecerunidos, los creyente seguimos cumpliendo el plan de Dios, que a través de la historia, nos ha demostrado que ningún ataque del enemigo prevalecerá contra la Iglesia.

Una visión doctrinal 

Efesios 5:23-29 

Cada iglesia local, es decir, el grupo de creyentes que se reúne periódicamente para honrar a Dios, para aprender la Biblia, para vivir conforme a la voluntad de Dios tiene un propósito muy grande, preparado por Dios.  

Los creyentes de todas las épocas, estamos unidos para formar el cuerpo de Cristo. Por eso dice el pasaje que Cristo es la Cabeza, que la Iglesia es su cuerpo y está sujeta a Cristo. Esto nos habla de una obediencia general, no solamente de los responsables de la iglesia local, sino de la obediencia incondicional a Cristo, nuestro Salvador, por parte de todo cristiano.

Este pasaje también nos dice que Cristo santifica a la Iglesia, la limpia de toda mancha, contaminación, arruga o cosa semejante. Por que el fin de la Iglesia no solo es terrenal, sino que tiene un futuro glorioso, esperando el regreso de Cristo, por lo que debe mantenerse limpia. Cada creyente es responsable de mantener esa pureza para presentarse delante de Dios, el día que él vuelva. 

Algo que también menciona este pasaje, es que Cristo ama a la Iglesia, a la iglesia universal, de todos los tiempos, de todos los lugares. Siempre la ha sustentado y la seguirá sosteniendo. Por eso podemos descansar confiados, porque no dependemos de la suerte, de las circunstancias, sino que nuestra firmeza descanda en Cristo. 

La visión doctrinal es que Cristo siempre será la Cabeza de la Iglesia; podemos tener responsables locales, pero Cristo está con nosotros en Espíritu, dirigiendo, santificando y amando a la Iglesia, preparándola para ese día tan esperado en que venga por nosotros. Sin esa seguridad y esperanza, no podríamos mantener unido a este grupo local de personas, que tienen muy diferentes trasfondos, pensamientos, carácter, ideologías, etc.

Conclusión

Dios culminará un día su plan para la humanidad; y a su iglesia, es decir a todos los cristianos, les concederá un futuro glorioso y eterno.