Dios te perdona para que tú perdones

 


Una de las energías más fuertes que mueven a la humanidad, es el odio.

Las desigualdades, los desacuerdos, los conflictos, las guerras, los asesinatos, etc. provienen de corazones llenos de odio. Las personas que reciben una ofensa o que son dañadas en mayor o menor grado, nunca olvidan, por lo que el rencor que se va acumulando en su corazón, no solo genera acciones de venganza, sino lo peor, es que causan un daño más fuerte, y humanamente irreversible, en el interior de casi todas las personas.

Los que hemos creído en Cristo, los que aceptamos su perdón y que recibimos por Gracia una promesa de vida eterna, deberíamos perdonar incondicionalmente a nuestros semejantes, ante cualquier daño que nos causen, pero esto no es nada fácil.

¿Cómo perdonamos a los que nos causan daño?

Lectura: 

Lucas 5:17-26 Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar.

Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús.Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados.

Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones?, ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.

Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios.Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas. 

 ¿Cuál fue el motivo de enojo de los fariseos y doctores de la ley? 

- Consideraban que Jesús tomaba una atribución que no le correspondía, porque solo Dios puede perdonar pecados.

¿Cuál fue la respuesta de Jesús? 

- Demostrar que él era Dios, a través de su autoridad para perdonar pecados y autoridad para hacer milagros.

Ahora pensemos en nosotros, ¿Jesús nos perdona los pecados que hemos cometido?, ¿Todos?, ¿Para siempre? 

Pecado es "errar al blanco". Aunque la gente le conozca como: fallas, errores, equivocaciones, malas decisiones, problemas psicológicos, enfermedades, preferencias, ideologías, etc. El significado es el mismo: Nuestros hechos están en contra de la voluntad de Dios. 

Todos hemos pecado, desde que nacemos traemos el pecado en nuestra naturaleza. Y el mundo necesita el perdón de pecados, pero la gente no quiere eso. El perdón de Dios es lo que menos les preocupa. La gente desea mil cosas y busca cientos de soluciones a sus problemas, sin embargo no entienden que la única forma de empezar a vivir en verdad es mediante el perdón de Dios. 

¿Qué aprendemos las creyentes de este pasaje? ¿Qué es lo que Cristo consideró más importante? 

>> El perdón al pecador antes que cualquier otra de sus necesidades << 

Dios te perdona

La gente te va a juzgar por tu pasado, pero Cristo ya pagó por todos tus pecados. Por pura gracia. Es un regalo. 

Muchos te atacarán por lo que eras antes, por lo que hacías. Aunque pasen 20 años no lo olvidarán. Si les mencionas el Evangelio de Cristo, si les das testimonio o les exhortas a volver a Dios, te recordarán tus pecados. 

Hechos 10:43 De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. 

Hechos 26:18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados. 

Efesios 1:7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, 

Colosenses 1:14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. 

  • - No hace falta discutir y argumentar con base en las obras buenas que hago 

  • - No hace falta contraatacar con la conducta del que acusa 

  • - No hace falta atacar la religión del otro. 

Tan solo es necesario estar seguro que tenemos perdón de todos nuestros pecados por la obra de Cristo. Porque no es algo que ganamos, ni merezcamos, sino que es un regalo de Dios. 

El creyente debe perdonar

Habiendo recibido el perdón de Dios, por medio de Cristo, entonces ¿Cómo perdonamos a los que nos hacen daño?

  • Ofendemos 
  • Guardamos rencor 
  • Buscamos la forma de desquitarnos  
  • Ignoramos 
  • Murmuramos 

Aprendamos a actuar con sabiduría mediante el ejemplo de Cristo, el cual consideró más importante, más urgente, el perdón que la sanidad física. 

Un ejemplo de lo que Jesús pide a sus discípulos: 

Mat 18:21-22 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. 

Después de esta orden directa a Pedro y los otros discípulos, Cristo les refirió una parábola sobre el perdón que Dios espera de sus siervos. 

Se trata de un rey que llama a cuentas y un siervo le debe una cantidad impagable, diez mil talentos, y como no puede pagar el rey lo condena a ser vendido como esclavo junto con su familia, pero al pedir misericordia el rey le perdona la deuda. El siervo, lejos de entender el perdón, sale y empieza a maltratar a un consiervo que le debía una pequeña cantidad. Al enterarse el rey de la conducta sin misericordia de su siervo, entonces lo llama y sucede lo siguiente: 

Mat 18:32-35 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 

Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. 

Dios espera de cada cristiano, una conducta llena de misericordia y perdón para con sus semejantes, en reciprocidad, por la larga lista de ofensas que le fueron perdonadas. 

Conclusión 

Al igual que lo hacían con Jesús, la gente siempre estará pendiente de nuestras palabras, de nuestra reacción ante los problemas, de nuestra conducta diaria, para poder recriminarnos después. Para refutar nuestras exhortaciones a creer en Cristo. 

El perdón es la mejor forma de responder ante los acosadores. Así lo hizo Cristo, así espera que lo hagan los que han creído en él.