Cristo es Todo lo que necesitas - De Principio a Fin

 

Introducción

El propósito principal de la Iglesia es anunciar a Cristo: Aquel que nos salvó, nos perdonó y nos ha dado la promesa de vida eterna.

En cada reunión de la iglesia local, nuestro enfoque debe estar en Cristo. Efesios 1:23 nos recuerda que Cristo lo llena todo en todo, y es por eso que nuestro andar cristiano no está basado en costumbres, tradiciones o ceremonias, sino en una relación de fe con el Señor Jesucristo.

En este artículo, reflexionaremos sobre el papel fundamental que Cristo ocupa en nuestras vidas, cómo es el principio y fin de todo, y qué significa esto para cada creyente.

Cristo es el Principio y Fin de Todo

En Apocalipsis 22:13, Jesús nos dice: "Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último". Con estas palabras, Cristo reafirma su supremacía de tres maneras:

·        El Alfa y la Omega (la primera y última letra del alfabeto griego), él está por encima de toda palabra y toda sabiduría que el ser humano alcance a conocer.

·        El principio y el fin, él está fuera de la referencia de tiempo que el ser humano comprende.

·        El primero y el último, él tiene autoridad y preeminencia sobre todo lo que existe.

Estas expresiones no solo subrayan la eternidad de Cristo, sino que también nos recuerdan que Él está por encima de todo lo que el ser humano pueda conocer o experimentar. Desde antes de la creación hasta el final de los tiempos, Cristo sigue siendo el mismo, gobernando y sosteniendo todas las cosas (Colosenses 1:17).

Cristo es el Único Dios Verdadero

Isaías 44:6 nos dice: "Así dice Jehová, el Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios". Cristo, al decir que es el Alfa y la Omega, confirma que Él es Dios mismo, el único y verdadero, creador de todo lo que existe. Su autoridad no tiene límites, y es a Él a quien debemos nuestra existencia.

Al reconocer a Cristo como el principio y el fin, afirmamos que dependemos totalmente de Él, no solo para nuestras necesidades cotidianas, sino también para nuestra salvación y futuro eterno. Creemos que Cristo es el Hijo unigénito de Dios, en quien está toda nuestra confianza.

Cristo es Eterno y Todopoderoso

En Apocalipsis 1:8, Cristo declara: "…el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.". Aquí, Cristo no solo habla de su eternidad, sino también de su inmutable naturaleza. Antes de su encarnación, Él ya existía, y tras cumplir su misión en la tierra, volvió a su gloria eterna. Además, nos deja una promesa: que volverá con poder y gran gloria.

Cristo es el principio de todo porque trasciende el tiempo y las generaciones. Su eternidad nos da seguridad en medio de nuestras preocupaciones humanas, como la enfermedad, el envejecimiento y, sobre todo, el temor a la muerte. Su poder sobrepasa cualquier autoridad terrenal, ya que está por encima de toda ambición, corrupción y afán humano.

A pesar de las pruebas que enfrentamos, creemos que Cristo nos sostiene en sus manos, y nadie puede separarnos de su amor (Romanos 8:38-39). Él permite que pasemos por dificultades, pero también promete librarnos de todo mal.

Cristo es el Autor de la Eterna Salvación

En Hebreos 12:2, se nos dice que Cristo es "el autor y consumador de la fe". Esto significa que Él es el origen de nuestra vida espiritual y quien completó la obra necesaria para nuestra salvación. No hay otra persona que pueda reclamar el haber pagado el precio de nuestros pecados; solo Cristo, a través de su sacrificio en la cruz, nos ha dado la oportunidad de recibir el perdón y la vida eterna.

Cristo es el principio y fin de todo porque, al morir en la cruz, nos dio vida. Nadie más, ni siquiera sus discípulos o mártires a lo largo de la historia, han muerto para ganar nuestra salvación. Cristo es el único que llevó nuestras debilidades, mostró cómo vivir conforme a la voluntad de Dios y pagó el precio que requería la justicia divina. Como Hebreos 5:9 afirma, Él es el autor de eterna salvación para todos los que obedecen.

Conclusión: Cristo en el Centro de Todo

Recordemos siempre en quién hemos puesto nuestra fe: Jesucristo, el principio y el fin de todo. Él es el autor de la fe, el dador de vida y el que siempre está con nosotros. Cristo no solo es el Alfa y la Omega en términos abstractos; Él debe ser el principio y el fin de nuestras vidas, ocupando el lugar más importante en nuestros corazones.

Nos corresponde preguntarnos: ¿Le estamos dando a Cristo el lugar que merece en nuestra vida? ¿Está Él en el centro de nuestras decisiones, esperanzas y esfuerzos?