Introducción
Una de las cosas que más anhelamos es vivir una vida tranquila, sin sobresaltos, con la menor cantidad posible de problemas. Pero lo más común es que muchas situaciones nos roben la paz.
Las fricciones con las personas, en la convivencia diaria, nos roban la paz. La enfermedad, el dolor y el sufrimiento nos roban la paz. Los problemas financieros y muchas cosas cotidianas, nos roban la paz. Tal vez se ha preguntado alguna vez ¿Acaso hay paz en este mundo?
Por supuesto que sí. Solo que es una paz de corta duración, y en realidad es una paz incompleta, por eso el Señor Jesús dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy, yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (Juan 14:27) La paz que las personas pueden tener en este mundo, es muy inferior a la paz completa que solo Jesús puede dar.
Lectura
Colosenses 3:15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.
En nuestro interior, posiblemente haya muchos sentimientos encontrados, alegría y tristeza, calma y enojo, seguridad y angustia, etc. Pero la Biblia nos dice a los cristianos que la paz de Dios debe gobernar nuestros corazones. Porque a eso nos llamó Cristo, a que seamos su Iglesia, un solo cuerpo que viva en completa paz. Incluso al final el texto dice que seamos agradecidos porque Dios nos gobierna con esa paz.
¿Y como se logra eso?
Establece tus prioridades
Colosenses 3:1-4
Recordar la vida del pueblo de Israel, basada en una promesa de tierra, dominio, larga vida, abundancia, etc. (cosas de esta tierra) pero no entendieron que deberían agradecer al autor de esas bendiciones.
Ver el ejemplo de Abraham, que siempre fue extranjero y peregrino, que por su fe le creyó a Dios pero sin contemplar la promesa ni de cerca.
Ver el ejemplo de Isaac, igual que Abraham, nunca vio la promesa completa, pero igual que Abraham, le creyó a Dios y bendijo a su hijo Jacob.
Ver el ejemplo de Jacob, vivió de un lugar a otro, siempre en problemas, al final de sus días incluso fue a otro país y solo pidió que fuera sepultado con sus padres. Al final igual dio bendición, por fe, a sus hijos.
Todas las personas en la lista de Hebreos capítulo 11, pusieron su vista en las cosas de arriba, y a pesar de las dificultades, vivieron con la paz de Dios. Y son ejemplo para el creyente, para que no centre su vida en las cosas materiales sino espirituales.
Expulsa tus pecados
Colosenses 3:5-11
Esta gran lista de maldades, son muy comunes en los seres humanos, y precisamente es lo que causa la ausencia de paz en nuestras vidas.
Cuando tenemos trato unos con otros, muchas de estas actitudes median entre nosotros. Padres e hijos, esposo y esposa, familias, vecinos, etc. Y por eso es difícil vivir en paz.
Al creyente se le pide, deja, desecha, ya no mantengas en tu vida estas malas actitudes y pecados.
Enfócate en las personas
Colosenses 3:12-14
Si amar fuera fácil, Cristo no nos hubiera puesto este mandamiento, repetidamente, en toda la Biblia.
Amar, perdonar, soportar, y muchas cosas más nos exhorta Pablo en este pasaje, y es que es difícil, por eso insiste el Espíritu Santo mucho en ello. Por eso Cristo dijo “más yo os digo amad a vuestros enemigos… si solo aman a quienes los tratan bien, no hacen nada extraordinario, cualquier pecador lo hace”.
Por eso dice casi al final “el vínculo perfecto es el amor”, amar a las personas, sin importar la forma en que nos traten, por supuesto que traerá la paz completa, la paz perfecta de Dios a nuestras vidas.
Estudia su Palabra
Colosenses 3:16
Si leemos, estudiamos y aplicamos la Biblia, la Palabra de Dios, entonces entenderemos de qué forma la paz de Dios gobernará nuestras vidas.
Para que esa paz realmente gobierne, es necesario estar bajo esa sujeción. Es necesaria una disposición real a dejar que Dios gobierne nuestra vida. No solamente algunos aspectos de nuestra vida, sino toda completa.
Es difícil, seguro, y es un proceso continuo de aprendizaje, y de someterse en humildad, venciendo nuestro orgullo que nos dice “así nací, no puedo cambiar”. Es una decisión de que a partir de hoy, voy a esforzarme en cambiar lo que Dios quiere que cambie.
Conclusión
No dejes de aprender lo que Dios nos enseña en la Biblia, y sobre todo
deja que la paz de Dios dirija su vida, para que tu vida esté completa; para que a pesar de lo que venga puedas gozar de una vida llena de paz.
