Introducción:
El rey David, del que nos habla la Biblia, tuvo una vida llena de circunstancias difíciles. Fue el más pequeño de 8 hermanos varones y tenía además 3 hermanas, y a pesar de la insignificancia que podía tener en su familia, por ser el menor de todos, Dios lo eligió para ser el sucersor del rey Saúl. Debido a esa elección, el rey Saúl lo persiguió durante muchos años con intención de matarlo.
Por otro lado, David fue un hombre que cometió terribles pecados, como adulterio y asesinato, trayéndole terribles consecuencias, como la rebelión de su hijo Absalón, que intentó usurpar su trono, con lujo de violencia.
Pero en esta reflexión, queremos enfocarnos en el carácter de Dios, así como de la firmeza de sus pactos y promesas. A pesar de todas las malas decisiones y errores humanos, el permanece fiel. Y la forma en que restaura a David es una de las más grandes lecciones para nuestra vida. Para que estemos confiados y seguros en Dios.
Restauración es poner una cosa en el estado que antes tenía. Es recuperar, reparar, reponer, renovar, restablecer.
Lectura
2 Samuel 19:15 Volvió, pues, el rey, y vino hasta el Jordán. Y Judá vino a Gilgal para recibir al rey y para hacerle pasar el Jordán.
2 Samuel 19:40 El rey entonces pasó a Gilgal, y con él pasó Quimam; y todo el pueblo de Judá acompañaba al rey, y también la mitad del pueblo de Israel.
David estaba muy triste después de su pecado y las consecuencias, es decir, la rebelión y muerte de su propio hijo, pero los planes de Dios no se iban a detener.
Dios restauró a David para que continuara con su plan, para restablecer su reino y continuara unificando a Israel. Era necesario continuar con el pacto que Dios había hecho con él, y preparar el camino para su descendencia.
¿Qué esperaba Dios de David al restaurarlo como rey de Israel?
Misericordia
2 Samuel 19:18-23
Simei, un hombre que le atacó, lo ofendió hasta el cansancio, le odió hasta desearle la muerte, se burló y se alegró en su derrota, pero al final, David le tiene misericordia y le da una oportunidad para seguir viviendo.
Una de las características del hijo de Dios, del que ha creído en Cristo, es que perdona a quien le ofende, no devuelve mal por mal, sino que muestra una gran misericordia por todos, aun si le tratan mal.
Generosidad
2 Samuel 19:24-30
Mefi-Boset, un hombre que había recibido la generosidad de David, por amor a su padre Jonatán, y a pesar de existir duda sobre su lealtad, a causa del engaño de su siervo Siba, David todavía le ofrece bienes para su manutención.
Dios se agrada de la generosidad de sus hijos, Cristo enseño que es más bienaventurado dar que recibir. Lo que Dios espera de nosotros es que tengamos un corazón lleno de amor en acción, es decir en dar lo que esté a nuestro alcance a quien lo necesite.
Gratitud
2 Samuel 19:31-40
Barzilai, un hombre que había apoyado a David cuando huía de Absalón, llevándole provisiones para todos. David le corresponde por medio de su familiar, en vista de que él mismo ya no necesita lo que David le ofrece.
Si Dios se alegra en que tengamos misericordia de quien nos trata mal y en que seamos generosos con los necesitados que no pueden correspondernos, cuando más se sentirá satisfecho en que tengamos siempre una actitud de agradecimiento, hacia Dios y hacia todos los que nos primeramente nos han ayudado.
Justicia
2 Samuel 3:27 Joab ignora el pacto de David y mata a Abner
2 Samuel 18:14 Joab desobedece a David y mata a Absalón
2 Samuel 20:10 Joab traiciona a David y mata a Amasa
Joab, un hombre que no tuvo respeto por David, recibe al final la justica del Rey, el cual la deja en las manos de Dios, cuando confía en la sabiduría que Dios que le había dado a Salomón. (1 Reeyes 2:5-6)
Al final, sobre todas las cosas, está la justicia de Dios. Nosotros como creyentes en Cristo, como hijos de Dios, se nos manda a no vengarnos nosotros mismos del mal que nos hacen, sino a confiar en la justicia de Dios.
Conclusión
Cuando Dios nos libró del castigo por el pecado, nos dio una nueva vida y al igual que a David, nos da nuevas oportunidades para comenzar de nuevo, para corregir el camino.
Dios espera que nosotros renovemos esfuerzos para cumplir su voluntad, que restablezcamos la comunión con él cuando fallamos. Que mostremos Misericordia, Generosidad, Gratitud y Justicia, para que seamos de bendición para todos los que nos rodean. Para que todos vean que hemos sido restaurados por Dios.
La vida de David es un ejemplo claro de como Dios puede hacer de una vida llena de tristeza, de angustia, de sufrimiento y aun de malas decisiones; se vuelva una vida de bendición y paz, porque Dios siempre restaura a quien confía en él.
