Dios te ama incondicionalmente



Introducción 

Es común en todas las personas, aún en los cristianos que nos dejemos llevar por la rutina. Por el trabajo, las labores del hogar, los asuntos familiares y sociales, etc. Y en medio de esa rutina diaria es posible que olvidemos dar gracias a Dios en todo. 

No digo que no demos gracias a Dios, porque en realidad tenemos esa buena costumbre, damos gracias a Dios al levantarnos, al comer, en las reuniones de la Iglesia. Pero la costumbre a veces supera el verdadero sentido de las acciones. Y más aún, lo que puede pasar es que nos vayamos limitando a agradecer lo material, lo que vemos. 

Específicamente, pongamos atención en que es agradecimiento a Dios, porque actualmente hay muchas ideas y filosofías de moda que desvirtúan la gratitud y la hacen algo desagradable a Dios. Muchos enseñan a dar gracias al “Universo”, o a dar gracias a “La vida”, hay enseñanzas que parecen buenas pero que desvían la atención del Creador y la llevan a la creación o a las criaturas, y eso de cualquier forma que se vea, es idolatría. 

Por eso queremos tomar durante algunas semanas el tema: Razones de nuestro agradecimiento. Vamos a estar repasando en la Biblia algunas de las muchas razones por las que debemos vivir cada día con agradecimiento a Dios. 

Lectura 

1 Corintios 15:57 

El primer motivo por el cual debemos dar gracias a Dios, todos los días es: Su Amor Incondicional. 

1.Te rescató sin merecerlo. 

(Juan 3:16)

Puede ser que no sientas el amor de Dios en este momento, pero eso no significa que Él no te ame. Tus acciones y estilo de vida pudieran interponerse entre Dios y tú. Pero Él te ama entrañablemente, aunque no lo merezcas. Dios es bueno y su amor perdura por siempre. De hecho, su amor por ti es tan grande que Él ya dio la máxima prueba de amor posible: sacrificar a su propio Hijo Jesucristo para rescatarte de una eternidad separado de Él. Perdonó todos tus pecados. Eso se llama amor incondicional y es una magnífica razón para estar agradecidos.  

2. Te hizo parte de su familia. 

(Romanos 8:16-18) 

Además de mostrar su amor incondicional al salvarte, Dios también te puso en el equipo vencedor. Si te sientes solo, si has perdido a alguno o varios de tus seres queridos, si crees que a nadie le importas, bueno, Dios ya te escogió como parte de su familia, para que disfrutes la gloria junto a Jesús. Dios ya sabe el final de la historia, y, si estamos en Cristo, estamos del lado vencedor. 

3. Te bendice siempre.

(Efesios 1:3) 

Jesús te salvó y te hizo parte de su familia. Pero no se quedó allí. El Padre te ha bendecido con toda bendición espiritual en Cristo: ¿Qué significa eso? Que te ha adoptado como hijo, que te ha dado una nueva identidad, que ha comenzado una obra maravillosa, que estará siempre contigo y que no te dejará nunca. 

La gente valora las bendiciones materiales, pero no toma mucho en cuenta las bendiciones espirituales, y esas son las más importantes, y esas son por las cuales debemos vivir cada día agradeciendo a Dios.