Introducción
¡Qué año tan
difícil nos ha tocado vivir!
Ya casi
termina, pero no parece que con el año se vaya a terminar la terrible situación
mundial, ni tampoco los problemas locales.
Te invito a
pensar por un momento en tu estado de ánimo. ¿Te siente contento, triste,
enojado, preocupado, ansioso? Algo es seguro, la pandemia no es la única causa
de nuestras preocupaciones, si recuerdas, aún antes de esta enfermedad ya
teníamos bastantes problemas con la inseguridad, la economía y con las
responsabilidades normales de cada día.
El trabajo
rutinario, ya sea en casa, en el taller, en la oficina, o en cualquier lugar
nos cansan físicamente. Y los problemas cotidianos aunados a las circunstancias
adversas nos merman el ánimo, y pueden llevarnos a un agotamiento mental y
espiritual.
No sé cómo
te sientas, pero reflexionemos en eso: ¿Los creyentes se pueden agotar? ¿Es por
falta de fe? ¿Hay algo malo en desear un buen descanso de cuerpo y mente? ¿Es
normal que por momentos anhelemos alejarnos de todo esto que estamos viviendo? Recordemos
algunas enseñanzas de la Biblia sobre este tema.
Lectura
Mateo 11:28
- 30
28Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Este es un
pasaje muy conocido. Palabras que el Señor Jesús pronunció durante su
ministerio terrenal para que la gente entendiera lo que realmente necesitaban.
Porque muchos buscaron en él: salud, bienestar, solución a sus problemas, aun
sus más cercanos discípulos, pero él ofreció a todos descanso para su alma.
¿Los que
siguieron a Jesús ya nunca trabajaron? ¿Los discípulos de Jesús fueron
liberados de problemas, angustias, tristezas, dolor, muerte? ¿Cómo fue ese
descanso que ofrecía Jesús? ¿Qué es el descanso para el alma?
La obra de Jesucristo
Lo primero
que aprendemos de este pasaje es que Cristo dijo “yo os haré descansar”, el
descanso es conseguido por él, solamente él lo puede dar.
Todos sentimos
miedo. Tenemos temor a diferentes cosas, pero una de las cosas que más aterra a
la gente es la muerte, tenemos miedo a lo que pasará después. Desgraciadamente,
las personas buscan solución en formas por demás equivocadas, a través de
filosofías, ciencia, espiritismo, ocultismo, religiones, etc. Y casi nunca miran
hacia el único que tiene dominio sobre la muerte, el Señor Jesucristo.
La manera en
que desecharás por siempre el miedo a la muerte es creyendo verdaderamente que
Cristo murió en la cruz, para que tu puedas tener vida. Cuando dejamos de tener
fe en otras cosas y solamente tenemos seguridad en la reconciliación que Cristo
hizo entre Dios y la gente, entonces podemos tener verdadero descanso para
nuestro espíritu. Toda duda se disipará, todo temor se calmará. Descansamos
completamente a pesar de la situación adversa en que vivamos.
Los
cristianos si nos llegamos a agotar, es natural, pero siempre encontramos
descanso cuando recordamos la obra de Cristo, que ya nos libró de la muerte
eterna, por lo tanto, los males temporales nos parecerán menos graves.
La obediencia a Jesucristo
Algo que
también dijo el Señor Jesús fue “llevad mi yugo sobre vosotros”, y esto a
muchos les parecerá extraño. Porque si Cristo ofrece descanso entonces porque
habla nuevamente de un yugo, de algo que representa servidumbre, esclavitud,
trabajo pesado. Esta es una de las grandes diferencias de la Verdad de Dios contra
las religiones humanas.
Pablo
confirma repetidamente lo que Cristo habló en esta ocasión: Que ya no somos
esclavos de la maldad del mundo, sino que ahora, cuando creemos en Cristo, somo
siervos de Dios (Ro. 6:17,18). Dios espera que los creyentes obedezcan a Cristo
en todo.
¿Por qué es
muy importante la obediencia? Porque es la forma en que Dios se asegura de que
todo funcione bien. Si lo analizamos, todos los mandamientos están pensados en
protegernos, en cuidarnos unos a otros, para que no terminemos destruyéndonos,
por nuestra propia maldad.
También, es
sabido, aun por la ciencia, que lo que no deja descansar a las personas es su
conciencia. Cuando alguien es culpable, no puede dormir, no puede estar
contento, se llena de angustia esperando el castigo, incluso llega a enfermarse
por tanta tortura mental.
Si los
cristianos viven de acuerdo a la Palabra de Dios, su mente, su conciencia
siempre estará llena de paz. Estará descansando en la verdad, en la seguridad
de vivir agradando a Dios y en paz con quienes lo rodean.
Aun el Señor
Jesús agrega al final del pasaje, “mi yugo es fácil y ligera mi carga”, porque no
son mandamientos para someternos, sino para amarnos unos a otros.
La oración a Jesucristo
El Señor
Jesús pasaba horas y horas orando, a veces noches enteras y cuando más se
acercaba a la hora de su mayor aflicción y muerte, más buscó la presencia de su
Padre en oración.
La oración
es un acercamiento a Dios, es una plática muy íntima, por eso Cristo dijo:
“aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para
vuestras almas”, aprendemos de su carácter, pero también aprendemos que él
mismo aceptaba la autoridad del Padre y en tanto estaba en su cuerpo mortal,
mantenía su cercanía orando. La oración es un descanso para el alma.
1 Pedro 5:7
nos habla de la oración como un proceso continuo
de echar la ansiedad sobre Dios. Como una olla de presión necesitamos esa
válvula de escape para evitar incluso enfermedades reales (tensión arterial,
dolores musculares, y otras más graves). La gente llora, se queja, se enoja o
habla con alguien de confianza para desahogarse, pero esto es temporal, la
única forma de descansar es echar continuamente nuestra ansiedad en Dios
También este
versículo nos dice que debe ser un proceso
completo, “toda vuestra ansiedad”, es decir, no guardarse nada, aun
asuntos pequeños debemos decirlos a Dios, para que no crezcan.
Y lo mejor
es que el texto nos enseña que esto es un proceso
calmante, porque Dios tiene cuidado de nosotros. Al empezar a
desahogarte en Dios, el te dará paz, y consuelo a tu corazón.
¿Quién nos
conoce mejor que nuestro Creador? Él sabe lo que necesitamos, solo debemos
confiar verdaderamente en él y acercarnos por medio de la oración, en el nombre
de Cristo, porque el dijo si algo pidieres en mi nombre, yo lo haré (Jn. 14:14).
Conclusión
Los
creyentes estamos sujetos al cansancio físico y al agotamiento mental, porque nuestra
carne es débil, aunque nuestro espíritu esté dispuesto (Mt. 26:41).
Sin embargo,
nuestro agotamiento es temporal, porque tenemos bien presente que la obra de
Cristo nos ha dado seguridad eterna y podemos descansar en espíritu, la obediencia
a Cristo nos permite descansar nuestra mente de toda culpa y la oración
a Cristo nos da el descanso para nuestros sentimientos y necesidades
cotidianas del alma.
A usted y a
mí nos ha tocado vivir una de las peores situaciones mundiales, pero tenemos la
ayuda del Señor, para que vivamos quieta y reposadamente (1 Tim. 2:2),
esperando con confianza la voluntad de Dios.
Dios los
bendiga.
Venustiano Rubio
IereC Nogales, Veracruz, MX
