RELIGIÓN ADAPTABLE


Introducción

Para nuestra reflexión de este día, vamos a pensar en una las consecuencias que ha generado esta pandemia. Como todos sabemos, aparte de la enfermedad y muerte, también hay efectos en la economía mundial, la quiebra de muchas empresas, la pérdida de empleos, y muchos problemas más. Pero enfoquemos nuestra atención en una de las consecuencias menos “preocupantes” para la gente, aunque para nosotros, los creyentes, creo es una de las más reveladoras: Mucha gente se vuelve a Dios clamando por ayuda.

Personas que durante años habían vivido ignorando a Dios, sin tiempo para buscarle en su Palabra, sin ninguna intención de incluirlo en sus planes. Ahora le buscan, claman a él, inundan las redes sociales con peticiones de oración. Todo parece como un despertar de la fe, como si quisieran reconciliarse con Dios, pero ¿Será una búsqueda sincera del perdón de Dios? O ¿Tal vez es solo algo temporal y superficial? Vamos a ver que nos dice la Biblia.

Lectura

2 Reyes 17:24-29

Este capítulo nos narra lo sucedido cuando cayó el reino del norte. Después de muchas generaciones de reyes perversos, finalmente Dios permitió que Oseas, el último rey cayera en manos de los asirios y fueran llevados cautivos por siglos. Lo que leímos nos habla de lo que pasó cuando el rey asirio trajo a vivir extranjeros de varias naciones al territorio de Israel, Dios envío leones para que acabaran con ellos y la medida que tomó el rey fue enviar un sacerdote israelita para que les enseñara la religión judía. Si ya el reino del norte, y sus sacerdotes, estaban corrompidos con tanta idolatría y por eso Dios los había castigado, ahora imaginen por un momento hacer una mezcla de religión judía corrompida con religiones de varias naciones idólatras. El resultado fue: Algo parecido a la religión “cristiana” según la conoce el mundo en todas las generaciones hasta hoy.

¿Ha escuchado como meten en un mismo grupo a todas las sectas del mundo que dicen adorar al Dios de la Biblia? Le llaman la religión cristiana, y según el mundo incluye al catolicismo, anglicismo, testigos de Jehová, mormones, adventistas del séptimo día, luz del mundo, evangélicos, etc. ¿Le encuentran parecido a lo que acabamos de leer? Este pasaje, y muchos otros, nos enseñan algunas cosas terribles del ser humano:

Politeísmo

En todas las épocas y culturas el ser humano tiende al politeísmo. De todo aquello que le parece superior a su conocimiento y a sus fuerzas hace un dios. Desde el primer libro de la Biblia, Génesis, encontramos la idolatría y el politeísmo. Por ejemplo, en la historia de José, ¿La recuerda? Ese hijo de Jacob que fue vendido y llevado a Egipto. Ese país se caracterizaba por su politeísmo, tenían ídolos que adoraban, aún a su rey, conocido como faraón lo consideraban un dios y lo veneraban.

En la historia bíblica encontramos muchos ejemplos más. El Nuevo Testamento, se desarrolla en la época del imperio romano, que como usted sabe, también era una nación totalmente idólatra y politeísta.

México estuvo dominado por la idolatría en los primeros 15 siglos de nuestra era. Cuando los españoles descubrieron y luego conquistaron México, centro y Sudamérica; los pueblos cambiaron la antigua idolatría por una nueva, una religión que fomenta veneración a mujeres y hombres a la vez que adoran a Dios.

El pasaje habla de múltiples dioses, cada nación adoraba a los que ellos mismos habían creado. (2 Re. 17:29, 30 y 31), cada pueblo establecía sus propios sacerdotes (2 Re. 17:32) cada pueblo agregaba sus tradiciones y costumbres a su mezcla religiosa (2 Re. 17:33) El resultado fue que jamás creyeron verdaderamente en Dios ni le obedecieron, sino que solo lo consideraron un elemento más de su religión. (2 Re. 17:34)

En el Nuevo Testamento, Pablo condena la idolatría: Romanos 1:21-23 (imágenes de hombres y animales). Así es el ser humano, No glorifica a Dios ni le da gracia, sino que prefiere sus propios razonamientos y dice “no existe Dios”, busca en otras personas y cosas la explicación de su origen y propósito en la vida.

Recordemos la pregunta inicial ¿Realmente la gente busca el perdón de Dios? ¿O solo lo está añadiendo como un elemento más a su mezcla religiosa? Casi seguro, que como leímos en este pasaje, ellos tenían sus propios dioses, sus líderes religiosos, sus costumbres, y solo agregaron al Dios de Israel a sus creencias,  pero nunca le creyeron ni mucho menos le obedecieron.

Autoprotección

Cuando empieza el terremoto, la gente clama a Dios, cuando el avión comienza a caer hasta el más necio de los ateos se acuerda de Dios, Cuando la pandemia se vuelve más grave y la enfermedad y muerte llega al vecindario, todo el mundo voltea hacia Dios. Es algo natural, le llaman instinto de conservación, todas las especies lo tienen, y el ser humano no es la excepción. Ante un peligro mortal, todos buscamos una forma de protegernos.

En la Biblia, Dios nos narra la historia de Israel como un ciclo interminable de rechazo a Dios, de recibir el juicio de Dios, de pedir la ayuda de Dios cuando empezaban a sufrir las consecuencias de sus decisiones, de recibir el perdón y la misericordia de Dios y al final volver a repetir el ciclo. Y esta historia nos muestra que el corazón de la gente no cambiaba, solo clamaban a Dios para que los librara del peligro y del sufrimiento, y después volvían a pecar vez tras vez. Por eso Dios dice: este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí. (Isaías 29:13 y el Sr. Jesús lo menciona en Mt. 15:8)

El pasaje que leímos nos dice que la gente llegó a esa región, vivía sin temor de Dios (2 Re. 17:25) quizá no le conocían, no habían oído hablar de él, o tal vez aunque les habían platicado de Jehová, no creyeron en su existencia ni mucho menos en su poder, hasta que Dios envío un juicio sobre ellos. Cuando se vieron en peligro, no acudieron a él sino que buscaron una solución en su gobernante (2 Re. 17:26) y el gobernante les dio una respuesta con cierta sabiduría, pero incompleta (2 Re 17:27 y 28) Como era de esperarse, la solución vino a empeorar el problema. La gente hizo cosas que desagradaron más a Dios y tarde o temprano un juicio más grande vendría sobre ellos.

Cuando le presentamos a la gente el mensaje de Jesús, prometiendo que él le va a proveer de un trabajo, que le va a ayudar a solucionar su problema familiar, que le va a sanar de su enfermedad, que le va a alejar de los vicios, de la violencia, de la depresión, etc. Mucha gente acude con gusto a esa invitación donde hay promesas de beneficios, pero ¿Qué pasaría si desde un principio le dijéramos a las personas? “Ven a Jesús, él te promete que en el mundo tendrás aflicción” (Juan 16:33), “ven a Jesús y serás bienaventurado cuando por su causa te ofendan y te persigan y digan toda clase de mal y mentiras sobre ti” (Matero 5:11). ¿Cuánta gente se uniría alegremente a los cristianos? Si no ven una forma de protección y bienestar, creo que muy pocos elegirían seguir a Jesús.

Como preguntábamos al principio ¿Realmente la gente busca agradar a Dios? ¿O solo lo busca para protegerse del mal que le rodea? Muy probablemente, sea igual que como leímos en este pasaje: cuando vieron el peligro mortal que representaban los leones, buscaron la protección del Dios de Israel pero nunca le adoraron ni le obedecieron en verdad.

Deslealtad

Una de las peores características del ser humano, traicionar los pactos, dejar de cumplir lo prometido, abandonar lo que considerábamos verdadero por correr tras novedades que resultan mentiras y falsas promesas de felicidad. Somos infieles con las personas y somos mucho más desleales con Dios, que siempre nos trata con amor y misericordia, damos la espalda a aquel que nos da todo, con nuestros hechos negamos la existencia del Creador del cual depende toda nuestra existencia.

Toda la Biblia nos da muchos ejemplos de deslealtad, empezando por Adán y Eva, que prefirieron creer en la criatura antes que en el Creador, siguiendo con todos los pueblos de la tierra, que llegaron a tal maldad que Dios decidió acabar con todos por medio de un diluvio, pero la falta de lealtad a Dios permaneció en el corazón humano por todas las generaciones, por eso cuando llegó Jesús, no le reconocieron para darle gloria, sino que lo crucificaron como si hubiera sido un delincuente. Pero Dios ya conocía la ingratitud humana y a través de la sangre derramada de Cristo abrió el único camino para que todo aquel que crea, pueda reconciliarse con Dios.

El pasaje nos dice que la gente, que escucho la Palabra de Dios, que le fue dada oportunidad de acercarse a Dios, no quiso honrarlo (2 Re. 17:37-40) No escucharon, no creyeron, no siguieron a Dios, sino que siguieron sus propios razonamientos y continuaron con su mezcla religiosa, nombrando a Dios pero honrando a los ídolos que habían fabricado.

Hablando de la época actual, la Biblia nos advierte en Mateo 24:24 “se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañaran si fuere posible, aún a los escogidos”.

Debemos estar alertas, porque los hombres y mujeres desleales a Dios, se levantan, desvían a la gente, quieren engañar a los cristianos, los envuelven en atractivas mezclas de religión, costumbres, tradiciones, novedades, falsedades que tienen el único propósito de alejarnos de Dios.

¿Qué es lo que realmente busca la gente cuando llena los templos? ¿Están solamente atraídos por la novedad, por los milagros, por los líderes de gran personalidad?

Conclusión

Dice la Biblia en 1 Juan 2:24 Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.

Debemos ser vigilantes, fervientes en oración, esforzados, sobrios, firmes en la verdad. Desechando todo elemento religioso que contamine nuestra fe en Dios, nuestra salvación por fe en la sangre de Cristo. Debemos cuidar siempre que estén puestos nuestros ojos en el autor y consumador de la fe. Nuestro Señor Jesucristo.

¡Dios los bendiga!

Venustiano Rubio

IereC Nogales, Veracruz, MX.