El amor de Dios por sus siervos


Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza.
El hombre es semejante a Dios en: Intelecto, Emociones y Voluntad

Dios también le da al hombre algunos de sus atributos, uno de ellos es: Amor (1ª Juan 4:8)

El Amor es más que un sentimiento, es una acción que se realiza con el Intelecto (conocer a la persona y buscar conscientemente su bienestar), con las Emociones (demostrar exteriormente lo que sucede en el interior), con la Voluntad (tomar la decisión de estar al lado de esa persona en cualquier situación)

Cuando Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, demostró su amor por él, como dice en Efesios 1:4 “desde antes de la fundación del mundo”.

Algunas muestras del amor de Dios
Dios perdona a sus siervos
Deuteronomio 32:36 “Porque Jehová Juzgará a su pueblo, y por amor de sus siervos se arrepentirá, cuando viere que la fuerza pereció, y que no queda ni siervo ni libre”
La mayor prueba del amor de Dios es: Cristo en la cruz del calvario.
Dios procura la paz a sus siervos
Salmo 35:27 “Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea exaltado Jehová, que ama la paz de su siervo”
Cristo Dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy…”
Dios bendice a sus siervos
Génesis 26:24 “Y se le apareció Jehová aquella noche,  y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre;  no temas,  porque yo estoy contigo,  y yo bendeciré,  y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo”
2 Samuel 7:29 “Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti, porque tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre”
Dios nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.

¿Entonces, qué responden los siervos para corresponder a ese grande amor?

1ª Pedro 2: 11-17
Desde el día que creímos en Cristo, fuimos llamados a servir, por amor, a aquel que nos da la vida eterna.

Nos toca analizar si realmente estamos viviendo como siervos de Dios, si estamos sometiendo a su voluntad todos los aspectos de nuestra vida, y si estamos cumpliendo con lo que Dios espera de cada uno de nosotros.

Algunas características de un verdadero siervo de Dios
Un verdadero siervo se abstiene de los deseos carnales. (v. 11)
a) Todos batallamos diariamente con nuestros deseos carnales. Los deseos carnales solo se pueden vencer, absteniéndose (decidiendo no hacerlos).
c) Un verdadero siervo procura el fruto del espíritu, para contrarrestar los deseos y las obras de la carne.
Un verdadero siervo mantiene una buena manera de vivir. (v. 12)
a) El testimonio habla más que mil palabras. El que es verdadero siervo de Dios refleja en su manera de vivir la relación personal que tiene con su Señor.
c) Una buena manera de vivir solo se logra siendo recto, honesto, esforzado en todo lo que se hace.
Un verdadero siervo se somete. (v. 13-14)
a) Un verdadero siervo se somete a:
Toda institución humana:
1.1 El gobierno
1.2 Las escuelas
1.3 Los trabajos
1.4 La familia
1.5 La Iglesia
b) El que no se somete a cualquiera de esas autoridades no es un siervo de Dios. No es posible vivir como siervo siendo rebelde a los mandatos divinos.
Un verdadero siervo: honra, ama y teme a Dios. (v. 17)
a) La honra, el amor y temor a Dios dan como resultado el ser un servidor de las personas.
b) El verdadero siervo corresponde a Dios sirviéndole, lo cual incluye amar a sus hermanos.

Conclusión
Mateo 25:23 “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.”

Ser un verdadero siervo de Dios implica mucho esfuerzo, constancia, pero sobre todo verdadero amor a Dios.

Renunciar a mi voluntad y someterme a la voluntad de Dios es algo difícil, pero no es opcional.

Seamos sinceros con nosotros mismos y evaluemos si realmente estamos siendo buenos siervos de Dios.

¿Estará el Señor satisfecho con la forma en que vives?

¿Estará el Señor orgulloso de tu comportamiento o de tu desempeño actual?

¿Te recibirá el Señor con “bien, buen siervo y fiel…” cualquier día que llegues a su presencia?